Dave McKean

Nitrato

4 diciembre, 2020 - 16 enero, 2021

Visita esta exposición en

Mitos, Arte y Escalofríos

Inmaculada Corcho

 

“La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo,
y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”
H.P. Lovecraft

Dave McKean, o lo que es lo mismo el creador del terror más bello, no tiene límites. Es así porque su imaginación tampoco parece tenerlos. Donde otros autores no llegaron, McKean expande todas sus habilidades y si alguien le contó la historia más extrema, más vertiginosa, él reconstruye una imagen superior más desbordante de la que su primer autor hubiera imaginado. Su obra es un bestiario de poesías visuales, una antología de pasiones y sentimientos, de vicios y virtudes nacidos de una frenética convulsión por crear escenas y personajes múltiples, una manera de hacer por adición, incrementando con materiales el significado de las imágenes en un proceso que da como resultado obras riquísimas, jugosas en texturas y composición, además de alimentar las emociones.
A lo largo de la historia, el ser humano ha buscado resolver los misterios de la vida y echar luz sobre lo desconocido, pero en ocasiones no hay ni iluminación ni hallazgo, sino oscuridad y una batalla con la lógica que convierte la existencia en zozobra, miedo e incertidumbre. Lo extraordinario y monstruoso ha estado presente desde que existe el ser humano. Los misterios se han alimentado desde épocas primitivas de una contradictoria necesidad de entregarse a ellos o exorcizar lo incomprensible. Cantares, cuentos, pinturas y escenificaciones han ido perpetuando los mitos y las historias más irracionales de todos los tiempos. No es extraño, pues, que se denominaran fantasmagorías a las primeras representaciones de misterio y terror del cine. Toda esta tradición deambula y habita en las creaciones de Dave McKean.
Parece que los mitos más oscuros fueran su territorio natural, disfruta destripándolos y recreándolos, y es por ello que las obras recogidas en esta muestra, Nitrato, nos trasladan al arte más inquietante inspirado en las historias tenebrosas del cine mudo. Su inconfundible y personal estilo enraíza directamente en la estética expresionista, en sus relatos negros y personajes escalofriantes, mitades de seres, pedazos de criaturas atornillados, pegados o cosidos, siguiendo el rastro de los primeros realizadores de un cine heredero del teatro de sombras, con sus formas sólidas proyectadas y potentes claroscuros cegadores y mareantes. Como ellos, McKean compone sus obras jugando y experimentando con las emociones, construyendo piezas que descolocan los sentidos y alimentan los miedos desplegando un delicioso sufrimiento sobre el observador.
Nitrato es una colección anárquica donde el artista ha generado una categoría extrema de seres que son una hipérbole absoluta de sus referencias cinematográficas, creando para los personajes y sus ficciones una piel nueva que arropa los cuerpos y cubre los escenarios. Esta nueva factura gráfica y visual que construye el artista resulta una reinterpretación refinada y sofisticada que se burla de nuestra vista con sus múltiples formas, dibujos ocultos, líneas superpuestas y enmarañadas concebidas bajo el tamiz de las antiguas vanguardias y sostiene la subjetividad emocional de lo inquietante y el suspense.
Pese a la composición/descomposición, McKean es generoso y honesto con sus referentes. Es explícito con los temas representados, de ahí mantener los títulos de las películas y el nombre de los directores. No quiere desprenderse de la fantasía previa, sino hacer que de sus dibujos nazcan nuevas historias junto a personajes reconstruidos de los que emergen criaturas híbridas cargadas de simbolismos y mensajes, del mismo modo que cada pieza concentra técnicas superpuestas, trazos, manchas y huellas que añaden significado e interpretaciones. Creaciones artísticas que no escapan a la riqueza semántica de los carteles publicitarios o del diseño gráfico y que exponen la naturaleza propia de un lenguaje y un oficio que no deja atrás y maneja a la perfección.
Sus obras presentan una paleta rica y libre propia de quien domina la técnica, curtido en el collage y la gestualidad, con geometrías de las vanguardias y estilizaciones aborígenes, un maravilloso compendio de conocimientos artísticos, cinematográficos y de diseño al servicio de la narración y la síntesis. Algunas piezas parecen cosidas, enganchadas, pegadas, incluso maltratadas, aportándoles una dureza que enriquece el tema representado; y los dibujos, monocromos y aparentemente más sencillos y puros, recogen rastros intensos de un pincel que golpea el papel y completa las formas duras que parecen salidas de un sello tallado en madera por un artista ancestral. Hay una espontaneidad febril y primaria, que es la de quien sabe, de quien estudia, de quien ha interrogado a los estilos y ha decido desmontarlos, citarlos o salvarlos a su gusto, imprimiendo en todos ellos una intensidad gestual y emocional que atrapa al espectador desde la primera mirada.
La sabiduría artística de Dave McKean desborda nuestro campo visual. Si solo nos quedáramos colgando nuestra mirada del cuadro, estaríamos tranquilos, lo extraordinario es que esas visiones nos hacen desplazar la mirada buscando con el rabillo del ojo una forma intangible que percibimos deambulando a nuestro alrededor justo antes de sentir cierto escalofrío.

Leer más Menos
Hablamos con Dave McKean