Laura Gherardi

De estraperlo

11 junio, 2015 - 25 julio, 2015

Lugar de estraperlo

Tráfico de emociones, figuras silenciosas y blancas de sigilosos ademanes. Otra belleza superpuesta a la obra de arte señera, singular y principal. No hay ‘lugar para heroísmos’, ni para la profundidad filosófica del arte como narración del mundo. Más allá de la comprensión de otra belleza, de la frontera visual de la gran pieza, de la gran obra, se da el proceso, el cambio, el discurrir natural del ciclo creativo. La dimensión ética de la verdad en De estraperlo se basa en el intercambio de cuestionamientos desde el plano artístico, sin respuestas, sólo mediante el planteamiento colectivo de las preguntas se da visibilidad a una contemporaneidad insegura donde todas las contestaciones externas son el logro de la propuesta.

Estraperlo es nombrar la trama, la interpretación, nunca la solución. Estraperlo es ser consciente del kafkiano peso del mundo sobre nuestros hombros como una manta pesada. Ese lastre es la pregunta no respondida, las expectativas y deseos no satisfechos. Laura Gherardi crea interrogaciones abiertas, dudas compartidas desde la proyección de un pasado ahogado en los huecos de un panteón frente a un futuro que cuenta con los procesos creativos como asidero desplegado para la vida cotidiana, con la investigación estética como exploración de nuevos lenguajes e imaginarios del modus vivendi.

El pasado atrapado en cubículos reglados, cárceles colectivas en disposiciones ajedrezadas, son la cristalización de una lectura deconstructiva de la problemáticas que la artista atisba; con la retórica como instrumento irónico se aleja del juego de disposiciones numéricas y estrategias para configurar los movimientos en un ajedrez donde obliga a cambiar las posiciones iniciales. Gherardi siempre propicia el acto de investigar o experimentar, articular lo vivido con lo político y lo cultural. Crear un entorno en el que construir posicionamientos críticos y articular la incertidumbre, un lugar incómodo que pone en crisis las desigualdades y los discursos hegemónicos imperantes.

El artista toma el papel de constructor de preguntas, no interesa lo acabadamente estético, sino el movimiento de reciprocidad, generar un territorio de reflexión que empuje hacia la sospecha reflexiva. La disposición de las piezas es un despliegue de ‘testigos’, de objetos cuyas reminiscencias están entre el intercambio y el estraperlo del género -mercancía- en la calle como espacio de vida, donde discurren las problemáticas y los interrogantes sociales.

La presentación de lo procesual plantea la incidencia de la imposibilidad de llegar a una solución de forma individual. El sentido vital es buscar una respuesta desarrollada de forma colectiva. Se trata de pensarse y construirse desde la cultura, convertirla en un derecho. Una obra comunitaria que sea la suma de la lógica de la individualidad y de la colectividad, rehacer constantemente los discursos y encontrar otra dimensión ética a través del arte despojándolo de la heroicidad del objeto simbólico. Estraperlo a través de estatus lógico de cada objeto es la práctica infinita de la pregunta colectiva.

DALIA DE LA ROSA
Leer más Menos